lunes, 22 de septiembre de 2014

636.- ESCUELA LA DIVINA PASTORA



Gustavo Gómez Ardila


Sucedió en 1989. A la hermana Teresita Fontanili, italiana, de la comunidad católica de las Pastorcitas, se le enterneció el corazón y se le llenaron de lágrimas los ojos, el día que vio la pobreza de las gentes que vivían en lo que llamaban el Sector 4 del barrio Belén.  

Sobre todo la conmovieron los niños, barrigoncitos, pero con hambre; descalzos, pero amigos del juego y la pelota;  huérfanos, muchos, pero con mirada alegre. Sin comida, sin vivienda digna, sin educación, aquellos niños eran un “yo acuso”, a la sociedad, a la dirigencia, a las autoridades. 

Pero  la Hermana no se detuvo en lamentaciones, ni se cruzó de brazos. “Hay que hacer algo por estos niños” le dijo a su compañero de apostolado social, el profesor Hernando Enrique Rangel, un joven piloso como la Hermana y con mucha sensibilidad social. 

Sabedores de que la educación es el motor de desarrollo social y de progreso de los pueblos,  enfocaron baterías hacia el proyecto de crear una escuela en aquel sector. 


Hicieron censo de niños y niñas, tocaron puertas y un día decidieron acudir donde  la señora Yamile Abrajim de Pérez, propietaria de unos terrenos en aquellos lugares. Le pintaron la situación con el dramatismo de la realidad y la convencieron de la necesidad de construir allí  una escuela. La doña los escuchó y les dijo “Cuenten conmigo”.

Tuvieron así el terreno para levantar una construcción pequeña, pero decente. 

¿Y los ladrillos? ¿Y el cemento? ¿Y la mano de obra? Las autoridades no se mosquearon. Los políticos no se asomaron, pues no estaban en campaña. 

Los empresarios privados levantaron los hombros y dijeron “despuesito les ayudamos, cuando suba más el bolívar”.

Volvieron, entonces, Teresita y Enrique donde doña Yamile, quien se metió a mano al bolso y les dio lo necesario para construir una escuela con dos salones, cuatro baños, un patio y un lote para una huerta. 

Nació así la escuela, a la que llamaron la Divina Pastora, como un homenaje a la Virgen María y a la comunidad religiosa de las Pastorcitas.

El profesor Enrique, sin nombramiento oficial, sin sueldo y sin recursos, pero con mucha verraquera, se le metió al camello de organizar los primeros “primeritos”.  


El 6 de febrero de 1989, inició clases la escuela, con dos primeros y 66 alumnos. Poco a poco, la escuela fue creciendo, los niños siguieron llegando, año tras año, y la huerta empezó a dar lechugas, repollos y otras hortalizas que los mismos alumnos cultivaban.  

El gobierno mandó profesores, se improvisaron salones, los papás colaboraron y los cursos fueron aumentando.


A sus 25 años, el colegio la Divina Pastora dio ya dos promociones de bachilleres. 


Sus necesidades siguen, pero el sueño se hizo realidad. Empezaron 66 niños y a ese momento estudian allí 1.850 alumnos.  De los tres fundadores, la Hermana, doña Yamile y el profesor Enrique, sólo este último permanecía en la institución, pero el recuerdo y la gratitud estaban allí por siempre.

El día de fiesta en La Divina Pastora. Alumnos, ex alumnos, padres de familia, directivos y docentes le darán gracias a Dios y a la Patrona, pero le seguirán pidiendo porque aún se necesitan muchas cosas. 


Qué bueno sería que  la Administración municipal y algunas empresas privadas se vincularan a esta celebración, destinando algunas partidas para que el colegio siga creciendo y siga dando frutos. 

Las necesidades abundan, pero la esperanza es terca y  no los abandona. La celebración es cultural y religiosa, porque no hay plata para fiestolaina, bebezón ni comilona. 

Los profes se apretan el cinturón y brindan en seco. ¡Que sea un motivo!

Descripción Física  (Jesús Poveda)


La escuela La Divina Pastora fue inició su funcionamiento el 6 de Febrero de 1989; construida  por la señora Yamile Abrajim de Pérez con el aporte y la organización de la hermana Teresita Fontanili. En el año 2006 fue fusionada con el colegio Nuestra Señora de Belén.

La escuela se encuentra ubicada en la calle 31 # 39-60 en el Barrio La Pastora comuna 9 al suroccidente de Cúcuta, junto al centro de Salud del barrio. Con una población educativa de alrededor de 450 estudiantes en primaria, atiende la población de los estratos 1 y 2 que predominan en esta comunidad.

Su planta física está compuesta por infraestructura que data de su fundación y reciente, la cual fue donada por la OIM en el año 2006 como producto de cooperación internacional, la cual le dio una mejor apariencia a la institución, y la hace fresca y cómoda para sus estudiantes, aunque hay ciertas aulas y espacios que se encuentran subutilizados y que por la falta de recursos financieros  no ha sido posible su acondicionamiento para el aprovechamiento de estos espacios por parte de los estudiantes y de la comunidad educativa, a continuación se detallará la planta física.

En la parte de derecha de la entrada principal se encuentra el primer bloque conformado por 9  de aulas, que están diseñadas en bloque y pintados de color blanco en la parte interior del aula, y el piso es de baldosa, las aulas cuentas con ventanas amplias y los salones son altos, lo que los hace frescos, aunque algunos carecen de óptima iluminación, cada salón alberga aproximadamente 40 niños.


En el siguiente bloque el cual es una estructura nueva hecha a partir de prefabricados la cual fue donación de la OIM, se observa en primera medida los baños, los cuales están separados para hombres y mujeres, se encuentran en buenas condiciones de higiene, y junto a estos se encuentra la coordinación, este bloque cuenta con 2 plantas, en la primera se encuentran 3 salones y en la segunda otros 3 todos muy frescos y ampliamente confortables. A su costado se encuentra el aula de sistemas, y junto a esta otra aula de clases y otra batería sanitaria.

El tercer bloque se encuentra justo frente al segundo y está compuesto de 4 aulas, así como también el 4 bloque que se encuentra tras este, aulas al igual que las otras muy frescas y pintadas en la parte interior, algunas en la parte exterior tienen murales alusivos a la patria y a la institución.

La institución cuenta con una gran cantidad de árboles y que hacen que sea muy fresca, así como con jardines, aunque tiene unos espacios en tierra y piedra que son utilizados por los estudiantes para sus juegos tradicionales, como metra, trompo, entre otros.

Al lado izquierdo de la entrada se puede observar la cancha cubierta de microfútbol, donde se realiza las clases de educación física, y los actos culturales y religiosos.



Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

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