jueves, 6 de marzo de 2014

534.- ROLANDO SERRANO, EL MUNDIALISTA


Daniela Alejandra Moreno y otras fuentes


El silencio se siente en la pequeña y confortable casa. Ahí está   Rolando Serrano, con mirada serena y tranquila. Aguarda sentado en la silla favorita para atender a las visitas. ‘El  mundialista’ es generoso y muestra lo que la vida le ha regalado, representado en momentos de gloria y ahora  de nostalgia.

Este hombre le  aportó mucho al  país futbolístico y está  en el  olvido. Nació  en  Pamplona, en 1938, donde vivió poco tiempo. Ocho años después, la familia decidió viajar a Cúcuta. En la capital de Norte de Santander pasó por muchos colegios hasta que se amañó en el Sagrado Corazón, plantel donde despertó su pasión por el fútbol.

En el  patio del colegio vivió una de esas anécdotas de difícil olvido. Ocurrió a la hora del descanso. Uno de los hermanos coordinadores se paseaba por las canchas, Rolando tenía la oportunidad de marcar un golazo, pero corrió con la mala suerte de pegarle al religioso  y le dañó parte de la sotana. “Llamaron a mi mamá y esa fue mi primera paliza por  hacer  lo que me gustaba”.

La madre de Rolando siempre quiso que sobresaliera como buen estudiante, entrara a la universidad y destacara como profesional. Su padre, en cambio,  siempre lo apoyó en lo que quiso y vio que desde pequeño  llevaba en las venas la pasión por el fútbol.


Alumnos de quinto elemental del colegio Sagrado Corazón de Jesús de Cúcuta y fue tomada en 1951. En ella recordamos, sentados y de derecha a izquierda: Lexi Kissenbeck, Carlos Uribe, César Delgado, Álvaro E. Álvarez, Adolfo Paz, Sergio Tarazona, Hernando Arámbula, Hernando Figueredo, Daniel Hernández, N. Rincón y Camilo Suárez. Segunda fila, de izquierda a derecha: Ernesto Páez, Gustavo Ramírez, ”Tuteco” Bautista, Carlos Castillo, Hernando Vanegas, Manuel Acevedo, el Hermano Benildo de la congregación de los Hermanos Cristianos, Fidel Díaz, José M. Corzo, “Petróleo” Contreras, Dubian Yepes, Hernán Gómez y Jairo Soto. Tercera fila, de derecha a izquierda: Jaime Calderón, Marcos Peñaloza, Ciro Jurado, Josafat Ontiveros, Alfredo Fortuna, Carlos Garbiras, Pedro Andrade, Gamboa Lizarazú, Héctor J. Duarte, Ismael Luna, Carlos Quiroga, Fernando Pacheco, Rolando Serrano y Jesús Coronel. Cuarta fila, de izquierda a derecha: Fernando Unda, Ciro Vásquez, N. Zapata, Carlos Cáceres, José David Lamk, Carlos Márquez, Eloy Casanova, Josué Canal, Roque Peñaloza y Luis “Primor” Colmenares. Colaboraron en la identificación de este grupo, Gonzalo Unda, Roque Peñaloza y Ciro Jurado.


En 1954, cursaba tercero bachillerato y decidió retirarse del colegio para dedicarse el resto de la vida al deporte. Un año más tarde, al cumplir los 16 años, viajó a Bogotá para jugar en Santa Fe. No todo  en la vida le resultó fácil, el equipo lo rechazó por joven. Abrumado por lo sucedido decidió continuar los estudios en Tibú, al lado de un hermano. En el municipio petrolero  no cambiaron las  expectativas y se devolvió para Cúcuta.

En 1957 comienza a vivir el sueño que deseaba materializar. El  Cúcuta Deportivo lo recibió como suplente. En ese tiempo estar en la banca era una humillación. No perdió las esperanzas ni las ganas de salir adelante. Un día la suerte le sonrió a expensas de la lesión de un titular. Le dieron la oportunidad de mostrar quién era en el campo de juego.

En ese momento la vida giró 180 grados. Desde entonces pasó cuatro gloriosos  años en el conjunto motilón. En 1961, América de Cali compró el pase. “Gracias a esa venta el Cúcuta logró consolidarse económicamente como equipo”.

Cúcuta Deportivo 1960.- De pie, de izquierda a derecha: “Balón” Acosta, director técnico, “Churqueras” Serrano, “Chucho” Hernández, “Patilla” Zapata, Rolando Serrano, Ever Cativiela, Valerio Delatour y Simón Peña. Hincados en el mismo orden: Hilario López, Julio Cesar Brittos, Luis Alberto Miloc, Montouri, Andrade y ¨El campeón¨ Bibiano Zapirain.

Serrano en su época de jugador activo, hizo parte de la selección Colombia que por primera vez ganó un cupo para asistir a un mundial de fútbol. Aconteció frente al equipo de Perú. En Bogotá ganó el equipo de Adolfo Pedernera por 1-0 y en Lima se empató a un gol. Colombia casi sobre el final del partido pudo ganar, pero un tiro penal, ejecutado precisamente por Rolando, se estrelló en el vertical derecho del arquero peruano Cárpena.

A Serrano se le abrieron  las puertas y lo convocaron para la selección Colombia que disputaría el Mundial de Chile – 1962. El orgullo del pamplonés está en haber lucido la tricolor nacional y haber empatado con Rusia  a 4 goles en Arica, Chile. Para este partido, histórico como pocos en la reseña de nuestro fútbol, los dirigidos por el ‘Maestro’ Pedernera alinearon de la siguiente forma: Efraín ‘Caimán’ Sánchez; Aníbal Alzate y Jaime ‘Charol’ González; Héctor ‘Canocho’ Echeverri, Oscar López y Rolando Serrano; Germán ‘Cuca’ Aceros, Marcos Coll, Marino Klinger, Antonio Rada y Héctor ‘Zipa’ González.

Selección Colombia 1962

Todos los partidos de Colombia en el Grupo A en ese mundial, junto a Unión Soviética, Yugoslavia y Uruguay, tuvieron lugar en el Estadio Carlos Dittborn de Arica. Curiosamente los organizadores chilenos escogieron la norteña ciudad de Arica como subsede, convencidos de la segura clasificación del Perú, que vendría con su hinchada por su cercanía a la frontera con Perú y le traería beneficio financiero, pero finalmente el clasificado fue Colombia que le quitó el pasaje al Perú y dejó a los chilenos con los crespos hechos.

El debut ante Uruguay fue con derrota 1:2. No obstante, cuatro días después, Colombia igualó 4:4 con la Unión Soviética, en uno de los partidos históricos jugados por la selección ya mencionado. Allí, el volante Marcos Coll marcó el único gol olímpico en la historia de los mundiales, al arquero Lev Yashin, conocido como la "araña negra". Colombia cerró su participación en el Mundial al caer goleada, de forma contundente, 0:5 ante Yugoslavia.

En 1963 Serrano, participó en el Sudamericano en Bolivia y no le fue bien. De regreso a Colombia cerró el ciclo en el América  y pasó a Unión Magdalena  (1964 – 1965), después a Millonarios (1966 – 1967) y enfrentó al Santos de Brasil  (2-1) del rey Pelé. Las lágrimas se asoman al revivir la salida del estadio en hombros y aplaudido por los espectadores.

Tenía 29 años y varios técnicos le aseguraron  que  había terminado la carrera como jugador,  por la edad. El desaparecido Galaxia de Maracaibo (Venezuela) lo acogió, pero la temporada no resultó buena. Regreso al país. Unión Magdalena lo contrató como técnico  (1984 – 1985). Hernán  ‘Cuca’ Aceros lo llamó para que lo ayudara a dirigir el Cúcuta Deportivo. En  1990, dio por terminada la carrera futbolística.

Amante de las películas mexicanas, le dijo a la mamá  que algún día escucharía  mariachis en la tierra que los vio nacer.  En uno de los viajes se le presentó la oportunidad de conocer a México, estar en la   plaza Garibaldi, escuchar rancheras y beber cerveza. No se le midió al tequila.

Los  ojos vuelven a nublarse caprichosamente. Desearía que le den el reconocimiento que merece y  tener una pensión. Solo en una ocasión, en Pamplona,  recibió un pergamino. Ha pasado tanto tiempo que no recuerda quién se lo  entregó.

Rolando sabe que la pasión por el fútbol y el amor por la camiseta pasaron de moda. Hoy, estar en un equipo  es negocio. Los jóvenes en las escuelas solo desean jugar en los grandes clubes. No es hincha de otro equipo más que del  Cúcuta Deportivo, once que  lo vio nacer, crecer y culminar su carrera.

En la actualidad está dedicado  al comercio de joyas  y de relojes. Su  padre y sus hermanos fallecieron hace rato. Solo queda una  hermana mayor, Carmen Julia. Vive con la esposa Myriam, los seis hijos  tomaron rumbos diferentes y se ven en épocas especiales o en vacaciones, cuando  le llevan los  nietos para que se entretenga.





Recopilado por: Gastón Bermúdez V.

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