lunes, 24 de octubre de 2011

62.- CUANDO CUCUTA SE CONMOCIONO EN LOS AÑOS 60: MUERTE LAMENTABLE DE UN BACHILLER

Gastón Bermúdez Vargas

Curso de 6º Bachillerato del colegio La Salle año 1962. Izq. a der. 1ª fila: Juan José Mendoza, Jaime Blanco Villamizar , Antonio Berbesí, Anatolio Estupiñán, Sergio Rosas Sayago, Arnulfo Alarcón y Augusto Fernando Duplat Troconis; 2ª fila: Edgar Humberto Arellano,  Alvaro Andrade,  Rafael Yáñez, Orlando Avendaño, Benjamín Ochoa Moreno, Jorge Eduardo Zúñiga Alvarado, Luis Francisco Villamizar Rivera, Carlos Cárdenas Mantilla, Oscar Monsalve y Julio E. Colmenares Sayago; 3ª fila: Alberto Vicente Conde Vera, Jaime Hernández Flores, Euro Claret Uzcátegui, Miguel Angel Contreras, Alberto Marciales, Alvaro Buitrago, Orlando Antonio Arenas Alarcón, José Francisco Ramírez Uribe, Joaquín Eduardo Bermúdez Vargas; Ultima fila: Alvaro Eduardo Hernández Bermúdez, César Augusto Gallardo, Jorge Sánchez, Miguel Antonio Cárdenas, Leandro Gálviz, Carlos Arturo Pinto, Guillermo Lara, Alfonso Gandica Dávila, Luis Eduardo Barreto, Eduardo González Dávila. Ausente Julio César Castillo.


Era mediado de noviembre de 1962 en una Cúcuta relativamente tranquila, pero como todos los años en esa época, se sentía la alegría de la culminación del año escolar y la proclamación de Bachilleres en los distintos colegios de la ciudad. En los principales almacenes Tony, Lecs, Tres Grandes, etc…se exponían los MOSAICOS de los BACHILLERES de los colegios  para que la ciudadanía los apreciara y se sintieran contentos de sus amigos o familiares. Muchos colegios colocaban el orden de las fotos según se hubiera jerarquizado el desempeño de los alumnos, por lo tanto esta práctica  era de orgullo para unos y de vergüenza para otros. Se festejaban los grados obtenidos con grandes bailes de grupo  en los clubes, o de manera particular en las casas de familia de los graduados  con los más allegados o en festejos espontáneos de los amigos. Pero  desafortunadamente ese año estuvo empañado por un acontecimiento que conmocionó  toda la ciudad en especial al medio estudiantil.

Unos días después de haber  recibido el grado de Bachiller en el Colegio La Salle , Jaime Blanco Villamizar, un popular joven deportista, de pequeña estatura pero de fuerte contextura, llamado cariñosamente por sus compañeros como ¨Marranito¨, quien se destacó en los juegos inter colegiados de ese año como futbolista del Colegio La Salle, llevando a este colegio a quedar campeón ese año y además fue el goleador del torneo,  el domingo 25 de noviembre salió temprano de su casa muy alegre, y estuvo en varios barrios de la ciudad, el Contento, Carora  y el Callejón , donde tenía muchos amigos. Es más, fue visto ese día también en el estadio General Santander donde jugaba el Cúcuta Deportivo,  como si presintiera lo que iba a ocurrir y estuviera despidiéndose de su tierra y sus amigos. Desde entrada la tarde estuvo disfrutando  de una fiesta de bachiller de una amiga de su compañero ¨Chichi¨ Villamizar  por el Barrio El Contento, específicamente  en el camellón del Cementerio Central. Luego de haber cumplido su objetivo de compartir con sus amigos en dicha fiesta decide retirarse con un grupo de amigos estudiantes entre ellos Félix Ortega hijo de Don Pedro Ortega persona ligada al negocio de Cambio de Bolívares, William Jaimes compañero de estudio en el colegio La Salle de su hermano Kiko y Darío González un muchacho ocañero ciclista quien representó al Norte de Santander en la Vuelta a Colombia y a quién había conocido Jaime ese día. Siendo después de las nueve de la noche bajaron por el camellón del cementerio tomaron la calle 11 hasta la avenida 10. Bajaron por la avenida 10 hasta el Teatro Mercedes, tomaron la calle 10 para dirigirse al centro de la ciudad o sea hacia el Parque Santander. Según versiones, el grupo de amigos venía siendo asediado   por  dos desconocidos, no se sabe desde que punto y con qué intenciones, pero cuando iban  a la altura en donde estaba el antiguo billar El Campín, Calle 10 con Avenida 8, los hombres los atacaron y Jaime decide enfrentarlos  blandiendo su correa, que se había quitado con el fin de tenerlos alejados, pero uno de los personajes sacó un arma blanca de los denominados ¨chuzos¨ y de certeros zarpazos alcanza a Jaime Blanco  en el corazón y la femoral  y cayó herido frente al almacén y sastrería del señor Jesús Lobo. Inmediatamente es recogido, montado en el carro de un señor de nombre Alirio  y llevado de urgencia al Hospital San Juan de Dios, donde desafortunadamente no pudieron hacer nada los médicos que lo atendieron  y fallece  Jaime ¨Marranito¨ Blanco.

 Mientras tanto, cuando Ortega, Jaimes y González vieron que Jaime Blanco había sido apuñaleado  comenzaron a perseguir a los culpables por la Calle 10, y a nivel del Salón Blanco, avisado por los compañeros de Jaime que gritaban ¨esos hombres mataron a mi hermano¨, el Gerente de Caracol en Cúcuta,  Sr. Carlos Pérez Angel, quien pasaba en su vehículo, dándose cuenta de lo que sucedía, reacciona y logró encañonar y capturar  a los individuos.

Como ironía de la vida dos de sus acompañantes de ese día  también murieron trágicamente mas tarde. Félix Ortega murió el 15 de marzo de 1963 o sea a los 3 meses y 20 días después de Jaime, tratando de evitar un atraco a su papa frente a su casa y Darío González se mató en un accidente entre Palmira y Cali manejando su motocicleta, pues había ido a trabajar como ciclista en el Valle del Cauca, este hecho sucedió aproximadamente a los cuatro años de este suceso. 

En la misa fúnebre celebrada en la Catedral el lunes 26 de noviembre en la tarde, asistieron su familia, gran cantidad de amigos  y muchos jóvenes que eran allegados de Jaime o a su hermano Kiko o a sus hermanas, además  era hijo de conocidos y apreciados comerciantes cucuteños con un negocio en la Avenida 6 entre Calles 12 y 13, Sastrería Guasimales, Don Pacho y Doña Aurita. En ese momento de oración y pesar, estando un grupo de personas en el atrio de la iglesia,  alguien se dio cuenta  que llevaban a rendir declaratoria (en aquel tiempo no existía el actual Palacio de Justicia y los juicios se celebraban en los  Tribunales que estaban en el Edificio donde estuvo el Restaurante Aire y Sol, esquina de Calle 11 con Av. 5ª)  a los dos involucrados en la muerte de Jaime , la gente comenzó a gritar furiosa contra ellos,  entonces todos corrieron  a darle golpes a los supuestos culpables pero la policía los protegió para evitar un linchamiento y esto hizo que los estudiantes y los que estaban en el entierro se violentaran y empezaran a tirarle piedras a los policías, la policía trajo refuerzos y se formó una batalla campal que duró hasta aproximadamente las siete de la noche, trayendo como consecuencia de estos disturbios varias vitrinas rotas, un carro quemado, varios estudiantes retenidos por la policía y varios policías golpeados. Fue extraño el comportamiento de la masa de gente allí reunida, ya que Cúcuta no estaba acostumbrada a ese tipo de manifestaciones, debido a que no habían todavía universidades en esa época, cuyos estudiantes por lo general  son los revoltosos en su lucha  por reivindicaciones estudiantiles o aspectos políticos, pero fue tanto el dolor que causó dicho acontecimiento en el joven estudiantado de Cúcuta que precipitaron los mencionados disturbios. El hecho de su muerte fue tan trascendental que la familia Blanco recibió  mensaje de condolencia por parte del Ministro de Guerra, como se llamaba en esa época al titular del Ministerio de Defensa actual.  Además fue enviado desde Bogotá un investigador que resultó ser cucuteño, el doctor Ciro Alfonso Medina Santos. Y quién llevó el caso en Cúcuta fue el doctor Rafael Angarita Serpa. Las dos personas involucradas en el hecho fueron   juzgadas y  condenadas, una a 6 años y la otra a 9 años de prisión. Jaime fue sepultado en el Cementerio Central y su epitafio reza lo siguiente:
                                              Tus padres y tus hermanos
                                              Tus amigos y estudiantes
                                              Como lámparas brillantes
                                              Cuidan tus restos humanos.

En su tumba sus amigos Armando Abreu, Carlos Hernández, Gotardo Pérez, José Pettit y su hermano Kiko Blanco


Para conocer un poco más a Jaime, su compañero de clase Eduardo Bermúdez Vargas escribió en su memoria  lo siguiente:
¨Jaime Blanco, mi compañero de curso de último año 1962 en el colegio La Salle de Cúcuta, por designios del destino y el proceder irresponsable de dos personas asesinas cegaron su vida joven, terminando con el sueño del compañero alegre, cordial con todos y cada uno de nuestro grupo finalista de una etapa educativa con expectativas de un  futuro ansiado por nosotros y nuestras familias. Durante tres años tuve la oportunidad de compartir convivencia escolar en el plantel, estudiamos en cuarto, quinto y sexto  y me quedó un recuerdo imborrable de su persona por tantos momentos vividos. Era un joven familiar, todos sus compañeros lo apreciábamos por su camaradería, carecía de egoísmo y compartía con alegría y chispa cada momento que pasaba. Recuerdo que esa día macabro pasó en la tarde por la Av. 11 con Calle 11 (Esquina de Miramar) en compañía de Félix Ortega, muy amigo de él, y me comentó que dentro de sus planes estaba  asistir a una fiesta cerca del sitio, no recuerdo donde era, aunque sí me lo informó y me invitó, pero yo me encontraba comprometido con la familia Suárez Arámbula al festejo de grado de Jesús María conocido como Chucho quien también había terminado estudios en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús ese año, y que triste sorpresa al siguiente día al conocer la noticia, cuanto lamento no haberlo acompañado a esa fiesta, quizá hubiera cambiado su destino.


Recopilado por : Gastón Bermúdez V.

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