martes, 25 de octubre de 2011

72.- EL SITIO DE CUCUTA I

Parte I/III

PROLOGO



El sitio de Cúcuta, en sí, llegaría a conformar solamente un accidente histórico, carente de sentido, fuera del conjunto de hechos que azotaban la nación por esa época. Como parte inseparable de ella presenta una faceta de lo que ha significado en la historia colombiana la lucha de los partidos. Esta lucha es, a su vez, la continuación de la Patria Boba instituida en los albores de nuestra emancipación española.
Durante casi un siglo se trataron de asimilar las diferentes tendencias políticas, adoptadas por otros países, sin resultados positivos. La tensión producida por la oposición de esas ideologías exógenas, condujo a un sin fin de guerras civiles que destruyeron nuestra incipiente nación. La más cruenta de ellas fue la llamada de los míl días, que duró desde 1.899 hasta 1.902, y dentro de la cual acaeció el sitio de la ciudad de Cúcuta. Los hechos que se sucedieron durante este sitio demuestran cómo la rivalidad de las ideologías inmaduras, con ausencia de fondo histórico o social, pueden destruir una ciudad, así como una nación, buscando el poder.

SITUACION HISTORICA

LA GUERRA DE LOS  MIL DÍAS 

 El origen más cercano de esta guerra se encuentra en la famosa Constitución de 1.886. Esta había sido expedida para introducir reformas fundamentales a la Constitución del 63 expedida por liberales, exclusivamente, reunidos en Rionegro. Los liberales, se encontraban divididos en dos bandos: los radicales y los independientes. Al subir Núñez al gobierno, por segunda vez, como representante del liberalismo independiente, y tratar de modificar la Constitución del 86, hubo de declararse como partido aparte formando el nacionalista (en un principio Nacional). Sus componentes eran los liberales independientes y los conservadores no extremistas. Quedaron así los radicales como los representantes exclusivos del liberalismo. Los conservadores tradicionalistas, en cambio, no aprobaron el nuevo partido Nacional como el exponente de su ideología y se declararon como los” Históricos”. El movimiento promovido por Núñez se llamó de “La Regeneración”.


Esta se consolidó rechazando plenamente a los liberales, excluyéndolos del Congreso y del gobierno, limitándoles la libertad individual y reprimiendo la prensa. Solo tuvieron una pequeña representación en la cámara legislativa. El liberalismo empezó a compactarse y fue apoyado por los conservadores históricos, quienes no consideraban a los nacionalistas como seguidores de las ideas de José Eusebio Caro ni de José Hilario López, y pidieron una reforma constitucional de tipo legal y administrativo con el fin de implantar una realidad democrática de la Constitución de 1.886.

En 1.899 se nombró a Manuel Antonio Sanclemente como presidente de la República de Colombia, y a don José Manuel Marroquín como vicepresidente. El primero iba en contra de la reforma (Nacionalista) y el segundo en pro. Debido a la edad del Dr. Sanclemente (85 años) debió retirarse de Bogotá pues su altura lo afectaba, e ir a Anapoima. Quedó como presidente Marroquín quien gobernó del 7 de agosto de 1.898 al 3 de noviembre del mismo. Se rodeó de conservadores históricos y dirigió un mensaje a la cámara pidiendo reforma de la Constitución del 86, lo cual fue acogido por los históricos y los liberales. Los nacionalistas vieron amenazada su hegemonía y presionaron al Dr. Sanclemente para que asumiese el poder de nuevo, lo cual hizo el tres de noviembre de 1.898.
Ante la oposición de hecho se decidió el levantamiento de los liberales apoyados por los históricos. Dentro de los dirigentes liberales se encontraban el General Vargas Santos (Nuevo director del partido liberal), Benjamín Herrera, Justo L. Durán, Foción Soto, Paulo Emilio Bustamante, Cenón Figueredo.

Dentro de los nacionalistas estaban Manuel Casabianca, Nicolás Perdomo, Ramón González Valencia, Pedro Nel Ospina, Carlos Albán, Víctor M. Salazar, Alfredo Vásquez Cobo. El 18 de octubre de 1.899 empezó la revolución en Socorro (Santander), dirigido por el general Francisco Gómez Pinzón, cumpliendo lo dispuesto por Paulo Emilio Villar. En el Cauca la dirigió Arístides Conde y en Barranquilla Julio E. Vengoechea. En el ataque de El Socorro fueron vencidos después de invadir a Bucaramanga.

Para poder apoyar las fuerzas de Benjamín Herrera en Cúcuta pensaron dominar Ocaña pero se frustró el intento pues los revolucionarios perdieron el dominio en el río Magdalena.
Más importantes que los hechos escuetos, existieron una gran cantidad de sentimientos humanos, de raciocinios filosóficos, que fueron los que motivaron estos trastornos históricos.
Podremos tomar palabras propias pronunciadas por representantes de cada bando, teniendo en cuenta su parcialidad y subjetismo, para comprender más este hecho.

El general Justo L. Durán, liberal, defendió su posición con las siguientes palabras:

“La doctrina liberal, que es lazo de unión en las palabras de Jesús, conquista preciosa en el campo de la idea, númen divino en las vicisitudes de la existencia, imperó siempre en mi alma, pues comprendo que sólo a su amparo pueden obtenerse las bondades y reformas que la ciencia proclama, que la civilización porta en su alforja, que la democracia entraña” ... ¿Quién ha dicho a los hombres todos sois hermanos, todos sois hijos de un mismo Dios y tenéis iguales derechos al banquete de la vida? : el verbo liberal  “Todos los liberales estábamos descontentos con el régimen imperante, porque veíamos acogotados los fueros personales, humillada la libertad de prensa, restringida la del comercio, concentrados en uno solo los poderes de la Nación, limitado el derecho de sufragio, puesto en sitio infeliz la alternabilidad de los destinos que demandan nuestros cánones republicanos, negada la libertad de cultos, sometida la instrucción a métodos inadecuados a las luces del progreso”….“Era necesario, pues, que el patriotismo, en un supremo espasmo de dolor, contrajese sus músculos para después por medio de vigorosa distensión, romper las ligaduras que tenían puestas.
En Venezuela, el “Estigma liberal” se pronunció en favor de los revolucionarios colombianos diciendo:“ Se hace, pues, imprescindible, oponer la resistencia a estas perennes invasiones del personalismo, la insensatez y la falsía. Dejar hablar y obrar, sola omnipotente a una fracción, es cederle por miedo o ineptitud, el imperio de las conciencias inocentes. Para las plumas que falsean la verdad en obsequio del hombre, debe haber otras que levanten la idea en interés de una causa”….  “Son bien conocidas las circunstancias en que estalló la revolución liberal y el auge inmenso que le dieron los generales Vargas Santos y Foción Soto, al lanzarse en ella, con admiración de Colombia entera, para cubrirla con sus nombres venerables”.

Como opinión personal sobre esta guerra, Henrique Arboleda Cortés siguiendo una línea nacionalista, afirmó:
 
“Los grandes sacrificios que se hicieron para debelar una Revolución armipotente, auxiliada por todos los enemigos de la República, internos y externos no deben quedar en el profundo silencio del olvido”. “La historia nos dir
á después por qué para tanto sacrificio vino a ser estéril la victoria; porque allí mismo no terminó sus días nefandos la Revolución desatentada y loca, deshecha y confundida, sin dejar más huellas que las del lobo en la montaña”.Un historiador de esta época, Guillermo Solano Benítez, se manifiesta como defensor del partido nacionalist
a con las siguientes palabras:
“Cabe aquí argumentar con buena y fácil lógica, que si el nacionalismo se le negó el ser catalogado como una ideología conservadora, y sobre ello se quiso sentar doctrina y se hizo po
lémica por cuanto a él pertenecieron muchos de los prominentes liberales independientes, no puede tenerse, ni menos aún permitirse como conservatismo de mejor casta el conservatismo histórico que en la forma expuesta, en transacciones y compactos, buscó el derrumbamiento y ruina del gobierno legítimo, no omitiendo medio, por deshonesto y suicida que fuese, como el de facilitar y permitir el triunfo liberal. Y el argumento adquiere mayor valor y consistencia, si se considera que fue justamente el Nacionalismo la encarnación y continuidad de las doctrinas de la degene ración, con las que el conservatismo devino al poder y adquirió casta de naturaleza como partido ideológico.






LA BATALLA DE PERALONSO

La primera Batalla que precedió el sitio de Cúcuta fue la efectuada en el río Peralonso, llamada también la batalla de “La Amarilla” o de “La Laja”.

La batalla se sucedió entre el 13 y 18 de diciembre de 1.899. Los liberales tenían 3.600 soldados dirigidos por Benjamín Herrera, Justo L. Durán, Soler Martínez, y Rafael Uribe Uribe. Los gobiernistas conservadores estaban dirigidos por los generales Vicente Villamizar, Ramón González Valencia, Jorge Holguín, Enrique Arboleda, Próspero Pinzón, Arias Luján y Carlos Cuervo Márquez. Se enfrentaron en las inmediaciones del río Zulia, y obtuvieron los nacionalistas una victoria indecisa. Al acabársele las municiones a los liberales, el general Uribe se lanzó con 10 voluntarios al puente, desconcertando al enemigo, quienes cedieron la victoria. Guillermo Solano Benítez, ( en el Bayardo ), acusa directamente a Vicente Villamizar quien abandonó al General González Valencia, dejándolo solo con su división,  siendo el primer responsable del desastre sufrido por las fuerzas gobiernistas.

El gobierno sufrió las siguientes pérdidas: 700 muertos, 900 prisioneros y 2.000 dispersos. La revolución sufrió 1.500 bajas por muerte y muchos dispersos (según Solano Benítez) .
El acto realizado por los liberales, se basaba en creer que un acto de audacia bien ejecutado podía desconcertar al enemigo y ponerlo en fuga, lo cual resultó como había sido planeado.

Después de esta batalla salieron revolucionarios hacia Pamplona a donde también se había ido a reunir con los dispersos el Jefe Villamizar.

Según Teodosio Sánchez, un contemporáneo de la guerra, “La derrota había ahondado las diferencias que existían en los jefes del Gobierno; y si mejor informadas las fuerzas de nuestro experto Jefe Vargas Santos, hubieran salido al encuentro de los restos de los dictatoriales, allí hubiera claudicado íntegro ese ejército orgulloso que sin contar con que Victoria le niega sus favores a quien se aleja de la Justicia, traía la certidumbre de vencer a los luchadores valerosos, a esos que reclaman los derechos del pueblo y quienes procuran la rehabilitación de Colombia, manchada en todas las impudicias de un Gobierno pletórico de vicios, de malas intenciones y cuyos actos los reprueban la moral, la ciencia y el derecho universal”.

LA BATALLA DE PALONEGRO

Desde el 17 de diciembre de 1.899, día en que terminó la Batalla del Peralonso, hasta el 10 de mayo de 1.900, se dedicaron ambos ejércitos a realizar los preparativos de un nuevo encuentro. La batalla se realizó en las colinas cercanas a la ciudad de Bucaramanga. Estas fueron escogidas por los revolucionarios, quienes consideraban que eran buenas estratégicamente para resistir, a pesar del inconveniente de no poseer vías de comunicación.

Los efectivos liberales eran 7.000 hombres contra 18.000 conservadores. El General Vargas Santos fue enviando tropas día por día. Los conservadores, enfrentados con todo el ejército, iban exterminando paulatinamente los batallones contrarios. Los revolucionarios decidieron abandonar el campo de batalla sigilosamente y por la trocha de los Angeles marcharon a Ocaña. Antes de decidir esta vía, el General Herrera había propuesto la vía a Cúcuta. El general Uribe Uribe y Vargas Santos a Ocaña, donde se decidieron a ir.

Según el concepto del General Vargas Santos sobre la guerra, el 26 de mayo el ejército efectuó su retirada, en orden, “... y sin persecución de parte del enemigo, las pérdidas del cual han sido enormes; calculamos que el doble de las nuestras, de suerte que en definitiva, el resultado de éste combate ha sido desastroso para ellos”.

De Palonegro se decidieron ir a Ocaña. Se hizo el camino más largo produciendo más víctimas que en Palonegro. El objetivo de ir a Ocaña era el de “establecer contacto con Riohacha donde operaba Justo L. Durán... y porque para la fecha debía de haber llegado el General Siervo Sarmiento con los elementos adquiridos en el exterior; y de consiguiente se adoptó, además, para la retirada, la trocha de “Los Angeles”. El consejo de guerra fué el 26 de mayo (donde se decidió la vía). Mientras, el 9 de mayo Sarmiento había llegado a Riohacha, asumió el mando el 10, falleció el 20 de mayo, habiendo traído un material de guerra muy exiguo.

Según la gaceta “El Estigma liberal”, “El general Uribe Uribe influyó poderosamente contra la revolución, con esa “insaciable sed de gloria” que le precipita con violencia sobre los obstáculos de orden material y moral; con esa “nostalgia de poder público” que enardece su temperamento sultánico Henrique Arboleda quien participó en Palonegro como jefe de operaciones, escribió:
“Palonegro, en la filosofía moral y militar de la historia, no es el hecho vulgar, brutal y salvaje de una gran batalla; no es el festín de carne y sangre humana; pensad en la derrota y hallaréis a Palonegro en el momento de la historia como decisiva en la salvación de la República; pensad en el respeto y la defensa de la autoridad contra los propios, contra todos aquellos que, como dijo su santidad León XIII: “al reprender el mal, movidos de rectitud, empujados por el viento de la soberbia, se despeñan en más profundos males”, y la hallaréis profundamente moral; pensad que se dió con la prudencia del que supo medir y conocer el peligro, luchando contra filibusteros y contra el público favor de tres naciones extranjeras, y la hallaréis de efectos continentales “.


Recopilado por : Gastón Bermúdez V.



 

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